HISTORIA
Su Fundación.
En 1530, fray Domingo de Mendoza, evangelizador del Nuevo Mundo, fundó, una ermita erigida con anterioridad por el adelantado Alonso Fernández de Lugo al arcángel que abanderó la conquista militar y patrono de la Isla.
En julio de 1553, piratas hugonotes calvinistas, al mando de Pie de Palo, tomaron Santa Cruz de La Palma por un mes, saqueando e incendiando casas, iglesias y conventos, entre ellos el de Santo Domingo.
De la reconstrucción tras el incendio se realizaron a través de limosnas y de aportaciones por parte de los señores que residian en la Isla.
Su Esplendor.
La Iglesida de Santa Domingo fue reconstruida después del incendio provocado por los piratas franceses en 1.553. Su interior es de una sola nave con capillas laterales (planta de cruz latina), cubiertas con armaduras mudéjares policromadas y doradas. En él conviven estéticamente un conjunto de estilos artísticos diferentes como el Renacentista, plasmado en su arquitectura, el Barroco, presente en sus retablos de columnas salomónicas y el Neoclásico representado en sus obras escultóricas.
Acoge pinturas flamencas de Pierre Pourbous el Viejo y Ambrosius Francken, un retablo mayor barroco de columnas salomónicas considerado el mejor de Canarias, las imágenes de la Venerable Hermandad de Jesús Nazareno o Nuestra Señora la Virgen del Rosario .
A principios del siglo XVIII, el templo se convertiría en uno de los más suntuosos de Canarias, con catedras de filosofía, teología brillando con luz propia en el arte y las letras.
Su Ocaso.
A raíz de la desamortización (1836) y abandono de los monjes del convento de Santo Domingo, se inicio la decadencia del inmueble y su abandono, que se fue utilizando para multitud de servicios. Ya en la segunda mitad del siglo XX fue adquirido por el Cabildo Insular de La Palma y construido el IES Alonso Perez Diaz.
Actualmente de la antigua construcción queda en pie la Iglesia, la torre, el Cristo de la Portería y algunas salas actualmente utilizadas por Cáritas.
La Iglesia de Santo Domingo, había quedado relegada a un segundo plano y era difícil llegar a imaginarse lo que uno puede ver en el interior, resultando un reflejo borroso de la historia religiosa de la ciudad en contraste con la opulencia de la orden dominica. Hasta su apertura para visitas al público en 2025.