CAMARÍN
CAMARÍN
El lugar donde nos encontramos es el Camarín de Nuestra Señora del Rosario, habitación que se asemeja a la Cámara Real o al Sancta Sanctorum, fabricado entre 1697 y 1698 junto a la capilla de la Virgen, construido por el maestro Domingo Álvarez y bajo el priorato y mayordomía de la Cofradía del Rosario, fray Andrés Perera, quien mandó a fabricar el camarín para que en él se vista y se desvista la santa imagen, pudiendo tener dicho ritual de una manera más digna.
La indumentaria de la Virgen del Rosario es heredera del estilo del traje cortesano, cuyos rasgos más característicos se habían definido a mediados del siglo XVI, bajo el reinado del Emperador Carlos V y su hijo Felipe II. Este estilo de aparato que vestían las mujeres principales, como las Reinas y Princesas, puso especial importancia en borrar las formas naturales del cuerpo a través de corpiños forrados con cartón y el verdugado interior que daba rigidez a la falda, acentuando el contraste con la estrechez de la cintura y el gran ruedo inferior. Todo esto evolucionó en el siglo XVIII con la llegada a la Corte de la dinastía de los Borbones y el gusto más francés, ejemplificado en los ampulosos mantos y amplitud en la basquiña. Hasta que ya en el siglo XIX, comienza un gusto mas natural en el vestir, sin perder las formas heredadas de las centurias anteriores. Así, la indumentaria de Nuestra Señora del Rosario consta de varias piezas como son: la Basquiña que es la saya o falda exterior, siempre acompañada del verdugado interior que le da la forma acampanada; el Jubón también llamado peto o corpiño, y, por separado, las mangas y los puños que se colocan independientemente del jubón; y por último la toca, enmarcando la cabeza de la Virgen y cubierto por el manto. Todo esto lo podemos ver materializado en la reproducción fotográfica que representa a la Virgen del Rosario, una de las fotografías mas reproducidas de la Virgen, realizada por el fotógrafo Otilio Rodríguez Quintero en torno al año 1934, año de estreno del traje de lampaseta blanco bordado en oro, comprado en la Casa Aranda de Zaragoza.
Los vestidos están confeccionados con diferentes tejidos y colores, en seda, tafetán, damascos, lampazo, tisúes y las lamas, brocados o tejidos labrados con hilos de seda, oro y plata; géneros a los que se les añadía galones, pasamanerías y flecos de oro fino. En las vitrinas podemos observar el conjunto de tres de los corpiños más antiguos que posee la imagen mariana, así como varios puños de diferentes trajes de la Virgen, dejando ver la gama de colores y los diferentes tejidos en los que están confeccionados el ropero de la Virgen del Rosario. También exponemos el traje llamado de “Luto”, un tejido de principios del siglo XIX, definido en los inventarios como “traje y manto violado con ramos dorados”.
Otra función que tenía esta sacra habitación era de custodiar los enseres de mayor valor, propiedad de la Cofradía del Rosario o del templo. Es el caso del Altar-festivo o sotabanco de la Virgen del Rosario, que incluye el manifestador barroco, realizado en plata de mediados del siglo XVIII; los dos ángeles pintados en tabla para decorar el altar festivo de la Virgen, pudiendo ser obra de Aurelio Carmona López, de finales del siglo XIX. Todo este aparato, junto con el gran dosel que se encuentra en la Capilla de la Virgen, se puede observar en la reproducción fotográfica, datada en los años 40 del siglo XX. La Cruz de nácar y carey con las Armas Christis o símbolos de la pasión y los dos atriles de los mismos materiales preciosos, adornados con los anagramas de Jesús, María y San José, todo ello rodeado por un rosario sustentado por ángeles. Estas obras podrían ser objetos venidos desde México en el siglo XVIII; o un conjunto de jarrones de porcelana isabelinos de finales del siglo XIX o los curioses floreros realizados por la utilización de balas reales, donadas a la Virgen del Rosario en forma de exvoto por el coronel Luis de Miranda Beautell.
