CAPILLA DE STO DOMINGO DE GUZMÁN O DE LA SOLEDAD
Capilla de Sto Domingo o de La Soledad
La capilla data de mediados del siglo XVI, edificadas inmediatamente después a la invasión francesa, fue construida por Gonzalo de Carmona y su sobrino Diego de Santa Cruz. De acuerdo con esta fundación religiosa y el mensaje escatológico promovido por los dominicos en clave contrarreformista, las imágenes que presidian la capilla eran las del Santo Cristo Crucificado y la de Nuestra Señora de la Soledad, que plasmaban la redención del género humano mediante el sacrificio de la cruz. Actualmente, la capilla la preside un retablo-hornacina que pudo estar en la nave de la iglesia o en alguna capilla del claustro conventual y que fue colocado después de la extinción del convento en 1836. Podría tratarse de una obra del maestro Bernabé Fernández, en torno a 1730. En él, se le da culto a Santo Domingo de Guzmán, obra de Antonio de Orbarán con motivo de la profesión de fe de su hijo Fray Antonio de Orbaranes. Digno de mención son sus atributos iconográficos: La Iglesia que lleva en su mano, obra de plata calada y filigrana traída de La Habana, posiblemente en la década de los 70 del siglo XVII; y las tres mitras de plata calada con decoración rococó del último cuarto del siglo XVIII. También se da culto en esta capilla a Nuestra Señora de la Esperanza, obra del escultor Andrés Falcón de mediados del siglo XX. Sale en procesión el Martes Santo acompañando al Señor atado a la Columna. La capilla se cierra con techumbre mudéjar del siglo XVI, decoradas con lacería, que se despliega por todos los faldones, decorados con una deslumbrante policromía a base de rosetones vegetales, motivos florales y temas inspirados en el grutesco renacentista, dispuestos simétricamente en el friso.
