EXPOSICIÓN:»LA PALMA, ENCRUCIJADA DE ARTE SACRO: FLANDES»

EXPOSICIÓN:"LA PALMA, ENCRUCIJADA DE ARTE SACRO: FLANDES"

 La función de las islas Canarias como escala crucial de las exploraciones atlánticas y la posterior consolidación de la ruta comercial entre la Península Ibérica y las Indias Occidentales es ampliamente conocida.

Atraídos por esta nueva ruta mercantil, desde el siglo XV mercaderes flamencos se asentaron tanto en la baja Andalucía como en Canarias, dejando testimonio del esplendor artístico de sus ciudades de origen en las obras que importaban y patrocinaban.

La trayectoria de esas comunidades se encuentra ligada a los ingenios azucareros con los que transformaron la economía de las islas, especialmente La Palma, donde se concentra una gran cantidad de obras, tanto pintura como escultura, de notable calidad artística. Estas obras traídas, principalmente por las principales familias flamencas como los Monteverde, Van de Walle o Van Dale, son ejemplos de la renovación artística del momento: la fiel reproducción de la naturaleza, el resurgimiento del lenguaje clásico, el sentido de la perspectiva, así como la difusión de la nueva sensibilidad espiritual y devocional con nuevos movimientos espirituales como la “devotio moderna”. Así adquirió nuevo sentido la humanización de las figuras sagradas, mostrándolas con una sensibilidad y una intimidad inusual hasta el momento.

Se desarrollaron temas como el de Santa Ana, la Virgen y el Niño, continuación del intimismo medieval pero con un nuevo lenguaje expresivo y formal, como si de una íntima conversación familiar se tratara esta escena; iconografías heredadas del medievo pero con una visión mas moderna como la de San Sebastián, protector contra las terribles epidemias y enfermedades que aquejaban a la población; o el desarrollo de la iconografía de Nuestra Señora de los Dolores o La Piedad, devoción significativa de esos años en la nueva “devotio moderna”, impregnadas de patetismo, que insta al fie a compartir ese dolor sentimentalmente, aunque también se convierten en signo de identidad social y arraigo del patrocinador de estas obras con su ciudad flamenca de nacimiento como Amberes o Malinas, entre otras.